La verdad es que no estoy acostumbrada a que las cosas buenas se queden. Mi historia con las relaciones, sean familiares, de amistad o románticas, siempre ha tenido más sombras que luces. Y aunque trato de no vivir con miedo, hay días en los que me asusta perderlo, como si esta felicidad fuera un préstamo con fecha de vencimiento. Pero cuando me dice que me ama, algo dentro de mí se calma, aunque sea por un momento.
Poco a poco, vamos conociéndonos de verdad. Exploramos las partes más lindas y, también, las que no lo son tanto. Él me ha visto en mis días buenos y en los malos, y aún así, sigue aca. Me cuesta entender qué ve en mí. No soy la más linda, ni la más flaca, ni la más segura, pero trato de darle lo mejor de mí porque él se lo merece.
Él es lo más lindo que me ha pasado, y no quiero olvidarlo, no quiero darlo por sentado. Es un regalo que agradezco cada día, y aunque el miedo a perderlo esté siempre ahí, trato de aferrarme a la certeza de que él me ama. Y yo, con todas mis inseguridades y dudas, lo amo más de lo que nunca pensé que podía amar a alguien.
"Sos mi lugar favorito en el mundo, aunque estés a miles de kilómetros.
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