sábado, 30 de noviembre de 2024

Entre Distancias y Momentos

 

Hoy me di cuenta que lo que llamo felicidad no es una línea, sino segmentos que se acompañan de retos y caídas que me hacen apreciar ese pedacito en la línea.

No puedo decir que soy feliz siempre, pero sí que en momentos he logrado sentirme plena, y esos momentos son los que me hacen levantarme tras las dificultades, tras esos segmentos de infelicidad que también son imprescindibles, tanto como lo bello de la vida.

A veces siento que la vida es una constante montaña rusa, en la que el descenso parece tan largo que te hace dudar si alguna vez podrás llegar a la cima otra vez. Y sin embargo, esos pequeños momentos, esos destellos de alegría que aparecen sin previo aviso, son los que me recuerdan que el equilibrio no está en lo constante, sino en la capacidad de adaptarme y encontrar belleza, incluso en los días más oscuros.

Es curioso cómo la vida te enseña a valorar lo que tienes solo cuando lo pierdes, o cómo el dolor te hace más consciente de los momentos de paz. Y aunque mis días no siempre sean perfectos, aunque haya días en los que la ansiedad, la tristeza o la incertidumbre me consuman, sigo aprendiendo a no rechazar esos momentos de oscuridad. Porque son ellos los que me empujan hacia los momentos de luz, y es en esos contrastes donde descubro quién soy realmente.

Mi relación a distancia es uno de esos desafíos que a veces me hace cuestionar muchas cosas. La distancia física nos separa, pero también nos enseña a apreciar lo que tenemos de una manera diferente. Hay días en los que siento que la ausencia pesa más que nunca, que las horas de espera parecen interminables, y que el miedo a perderlo me consume. Pero en medio de ese vacío, encuentro una fuerza que nunca imaginé tener. Porque en esos momentos, cuando nuestras palabras se cruzan a través de la pantalla, cuando sus mensajes me llegan como un abrazo a la distancia, me doy cuenta de lo afortunada que soy al tenerlo en mi vida.

Esos pequeños momentos de conexión, aunque sean virtuales, me enseñan que el amor también tiene sus propios segmentos. No siempre es fácil, pero me hace apreciar aún más el significado de la palabra "juntos". Y aunque la distancia nos desafíe constantemente, sé que cada conversación, cada risa compartida y cada promesa de un futuro cercano son los destellos de felicidad que me ayudan a seguir adelante, incluso cuando todo parece complicado.

Hoy sé que la felicidad no es algo que se encuentra al final de un camino recto, sino en los giros inesperados, en las caídas que me levantan, en los tropiezos que me enseñan a caminar de nuevo. La felicidad no es una meta, es el viaje mismo.


"Y aunque la distancia nos separe hoy, sé que el amor tiene la capacidad de cruzar cualquier frontera. Porque al final, lo que nos une no se mide en kilómetros, sino en los momentos que compartimos, aunque sea a través de una pantalla"

domingo, 24 de noviembre de 2024

La distancia entre nosotros


Hoy me siento llena de pensamientos y emociones que no logro ordenar, y siento que la mejor forma de liberarlos es escribiendo. Sé que estamos atravesando un momento difícil, y aunque intento entender lo que estás pasando, no puedo evitar sentirme sola, perdida entre mis propios miedos e inseguridades.

Me pediste unos días para estar solo, para procesar lo que te está pasando, y aunque sé que lo necesitas, no puedo evitar que la ansiedad me invada. Me asusta que todo se desvanezca, que lo que tenemos se rompa por la distancia o por los problemas que cada uno tiene. Pero, sobre todo, me da miedo perderte.

Te amo, lo sabes, me amas y lo se. Y lo que más quiero en este mundo es verte feliz, que encuentres paz. Por eso, aunque me duela, entiendo que tal vez el espacio que me pides es lo que más te ayuda ahora. Y aún así, no puedo dejar de pensar en nosotros, en todo lo que hemos construido, y en los momentos hermosos que compartimos.

Sé que la distancia no es fácil, y que nuestras vidas no siempre se alinean de la forma que quisiéramos. Pero te quiero recordar algo: aunque estemos pasando por momentos complicados, no quiero que pierdas de vista lo que somos juntos. Me haces ser mejor, más fuerte, más valiente. Y por más que la ansiedad me haga dudar de todo, sé que lo que siento por vos es real.

Amor, estoy acá, aunque sea a la distancia, aunque mis pensamientos me jueguen en contra. Te amo y siempre voy a estar acá hasta el día en que nos abracemos y no me sueltes más.

"A veces, la distancia nos enseña a esperar, pero el horizonte siempre promete un reencuentro."


jueves, 21 de noviembre de 2024

Un regalo inesperado

Él llegó a mi vida sin que lo buscara, como si el universo, por una vez, hubiera decidido regalarme algo hermoso. Desde que está conmigo, llenó mis días de risas, de amor, de una compañía que no sabía cuánto necesitaba. Es esa persona que, sin proponérselo, me inspira a ser mejor, a querer trabajar en las partes de mí que no siempre me gustan. A veces me pregunto cómo tuve tanta suerte de cruzármelo en este camino lleno de tropiezos.

La verdad es que no estoy acostumbrada a que las cosas buenas se queden. Mi historia con las relaciones, sean familiares, de amistad o románticas, siempre ha tenido más sombras que luces. Y aunque trato de no vivir con miedo, hay días en los que me asusta perderlo, como si esta felicidad fuera un préstamo con fecha de vencimiento. Pero cuando me dice que me ama, algo dentro de mí se calma, aunque sea por un momento.

Poco a poco, vamos conociéndonos de verdad. Exploramos las partes más lindas y, también, las que no lo son tanto. Él me ha visto en mis días buenos y en los malos, y aún así, sigue aca. Me cuesta entender qué ve en mí. No soy la más linda, ni la más flaca, ni la más segura, pero trato de darle lo mejor de mí porque él se lo merece.

Él es lo más lindo que me ha pasado, y no quiero olvidarlo, no quiero darlo por sentado. Es un regalo que agradezco cada día, y aunque el miedo a perderlo esté siempre ahí, trato de aferrarme a la certeza de que él me ama. Y yo, con todas mis inseguridades y dudas, lo amo más de lo que nunca pensé que podía amar a alguien.

"Sos mi lugar favorito en el mundo, aunque estés a miles de kilómetros.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Los días que se alargan entre silencios


Hace días que no dejo de pensar en cómo la distancia, que antes parecía manejable, se ha convertido en un vacío que no logro llenar. No es solo la distancia física lo que duele, es la emocional. Es saber que está pasando por algo difícil, por algo que no entiendo, y que al mismo tiempo, se aleja más y más. Quiero ser su refugio, pero ¿cómo lo soy cuando ni yo misma encuentro el mío? 
 
Hay días en los que la ansiedad me come. Siento esa presión constante en el pecho, el nudo en el estómago. Me encuentro mirando el teléfono una y otra vez, esperando un mensaje, esperando que me diga algo, que me diga que todo está bien. Pero, en esos momentos, lo único que me responde es el silencio. Un silencio que no sé cómo interpretar, porque cuando calla, siento que la distancia se hace aún más grande. A veces me pregunto si soy demasiado demandante. Si al necesitar más, al querer saber cómo está, estoy invadiendo su espacio, cuando lo único que él necesita es estar solo con sus pensamientos. Pero es difícil. Es difícil no saber, no entender, no poder hacer nada. Es difícil ver cómo alguien que amo se hunde en sus pensamientos oscuros mientras yo solo quiero abrazarlo y decirle que todo va a estar bien. Me siento impotente. Quiero ayudar, pero me siento como si no pudiera llegar hasta él. Como si las palabras que intento ofrecerle, los gestos que intento hacer, se pierdan en el aire. 


A veces me digo que debería dejarlo ser, que cada uno tiene su manera de lidiar con el dolor, pero al mismo tiempo, me siento como si me estuviera desconectando de él, como si poco a poco se estuviera desvaneciendo, sin que yo pudiera evitarlo

 La ansiedad no me deja ver las cosas claras. Un día siento que todo va a estar bien, que vamos a superar esto juntos. Al día siguiente, siento que todo se me escapa de las manos. 

La distancia, la falta de respuestas, me hace pensar que tal vez lo que siento no es suficiente. Y entonces, esa vocecita, que nunca se calla, me recuerda mis inseguridades, mis miedos. ¿Es esto lo que quiero? ¿Estoy haciendo todo lo posible por él? ¿Por mí? 

Pero al final, en medio de todo el caos mental, me acuerdo de algo: él me ama, y yo lo amo. Y aunque no siempre lo diga, sé que todo esto pasará. Sé que vamos a estar juntos, que todo va a volver a ser como antes. Todos los días sueño con el día en que nos abracemos y no nos soltemos más. Ese día en que la distancia, finalmente, ya no será un obstáculo, y lo que hemos estado construyendo, aún en los momentos más difíciles, se volverá más fuerte que nunca.