jueves, 19 de diciembre de 2024

Cuando el amor no es suficiente

 

Siempre fui la chica que nunca tuvo muchos amigos. De esas que se sienten diferentes, como si el mundo de los demás no encajara con el mío. Me dijeron varias veces que era "demasiado madura para mi edad", y, aunque no siempre lo entendía, sabía que algo en mí me hacía estar al margen. Era como si estuviera observando la vida desde un rincón apartado, sin formar parte de ella.

Me enamoré demasiado rápido, demasiado intensamente. Tal vez porque cuando estás sola, cualquier tipo de conexión se vuelve un refugio, algo valioso. Pensaba que ese amor podía llenar los vacíos que llevaba dentro, pero por más que me entregaba, algo siempre faltaba. No lograba recibir lo mismo que daba, y eso me hizo dudar. ¿Por qué siempre me tocaba ser la que enseñaba a los demás cómo amar, pero nunca recibía ese amor de la misma forma?

Me refugié en mi propio mundo de fantasía, buscando una forma de protegerme del dolor. Me di cuenta de que la gente venía y se iba, pero yo seguía aca, dando sin medida, esperando lo mismo a cambio. Pero la verdad es que, a veces, el amor no se devuelve como lo esperas. Y me costó aprender eso.

Pero a pesar de todo, sigo siendo la chica que llegó a la vida de las personas para enseñarles lo que es el amor verdadero. Tal vez no siempre me lo devuelvan como quisiera, pero lo que ofrezco sigue siendo valioso, sigue siendo real. Y aunque no todos lo aprecien, no cambiaría la forma en que amo, porque es mi forma de ser. Quizás no siempre lo entiendan, pero al menos sé que lo hice con todo mi corazón.

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